Amar la Incertidumbre
No te conozco.
Aunque creciste en mi vientre, no sé quién eres.
No sé quién serás.
Mi propia representación en tu ADN no es garantía,
lo que prevalecerá será como todo en la vida: parte del azar.
Eres mi golpe de luz.
Mientras trato de reconocer mi reflejo en ti,
te revelas resuelta a sorprender.
Lo que quisiera ver no siempre es
pero es siempre lo que necesito ver.
Como la marea te acercas y te alejas de lo que siempre soñé.
Deslumbrándome con algo nuevo, irrepetible,
fruto de nuestro amor pero no producto de nuestra creación.
Tú eres creación: continúa, cotidiana, invencible.
El ritmo de tus olas lo marca el sol, la luna, el viento que llevas dentro,
huracanado y en falsa calma, nunca quieto, inequívocamente transformador.
Me ilusiona que jamás conoceré los límites de tu profundidad.
Se expande, se contrae en cada intento de abrazar tu inmensidad.
Colocada en el mismo trayecto de tus olas me balancearé,
impulsaré, sumergiré y resurgiré bañada en tu amor.
He tocado fondo, ilusamente
Pero nunca será tu fondo impenetrable,
Virgen, puro, tuyo, sólo tuyo.
Hija, rodeada de horizonte,
de mar y cielo,
de tierra y mar,
respira libertad,
por más que te alejes de tu centro,
estarás en tu hogar.
Laura Vicens
(Julio 2019)